¿Estás enamorado de otra persona y eres muy tímido para confesárselo? La empresa Kokunavi podría ayudarte. A diferencia de otras empresas Kokunavi no ofrece un servicio de emparejamiento o un punto de encuentro para solteros. Su especialidad es otra: las confesiones de amor. Para ser más precisos, ser un puente entre la persona que está enamorada (y le avergüenza o no tiene el valor de confesarse) y el destinatario de su amor.

Obviamente el servicio no es gratis, por algo es una empresa. Kokunavi ofrece tres planes para «el alcance de todos los bolsillos japoneses».

El plan mas básico tiene un costo de 29.000 yenes (260 dólares) y consiste en un servicio de transporte para la confesión de amor y la respuesta de la persona “amada”. Nada más.

Para aquellos que deseen hacer un desembolso mayor con el objetivo de conquistar a esa persona especial, existe un plan de 59.000 yenes (530 dólares) que además de lo que ofrece el plan básico, incluye consejos de expertos en confesiones de amor, como las palabras exactas a utilizar para que el mensaje llegue con más fuerza o el lugar y hora ideales para hacer mas especial la confesión, todo esto se decide en 2 reuniones con el personal de la empresa.

Los mas románticos pueden optar por el Plan Premium que tiene un costo de 149.000 yenes (1.340 dólares) e incluye, además de todo lo anterior, análisis de casos anteriores de clientes de Kokunavi para maximizar las posibilidades de éxito. En este plan, la empresa asegura que lo único que tiene que hacer el cliente es decirles quién es la persona a la cual desean confesar su amor y ellos se encargan de todo lo demás.

Aunque Kokunavi tiene como objetivo principal ayudar a hombres tímidos, también ofrece sus servicios a mujeres. Una mujer de 25 años que reside en Niigata comenta que su experiencia con la empresa fue bastante positiva: “Mi confesión de amor fue exitosa y me impresionaron mucho sus técnicas profesionales”.

A las personas que no están seguras de tomar los servicios de la empresa por sentir vergüenza, Kokunavi dice que no hay nada de qué avergonzarse, y pide a la gente que piense en ellos como “el amigo que le entregaba tu carta de amor a la persona de la que estabas enamorado en el colegio”.